viernes 22 de mayo de 2009

Lo macabro -y la lógica- (Palazzo della riflessione, Arte astratto)

Y cómo lo sabes? Si yo a veces también he sido perfecta, pluscuamperfecta y macabra...

Repasando una biografía me di cuenta de lo mucho que hemos sido verdaderos. Porque hasta hace realmente poco esa fue mi razón. La que compartí con quien se mostró como auténtico y jamás me dijo que sería real. Me llenó las manos de manos y se quitó la samarreta mirándome a los ojos. A veces he sido yo la que directamente he desabrochado pantalones mordiéndome los labios para no hablar. La primera noche fue la más sincera: sin sábanas, sin paredes y sin ilusión. Hubo canciones odiosas que se me engancharon y repetí como un loro en celo, con susurros cada vez que, sin quererlo, mis manos cataron su cabeza y yo misma me empujé hacia abajo. (el pretérito perfecto)

Las diferencias no son tan extremas. He sido una mujer afortunada y supongo que incluso rozando la madurez así me sigo sintiendo. Con los morados en mis ingles como recuerdo de despedida porque desaparecí. Con esquinas anónimas y máscaras que todavía son secretos para los hombres casados y los prudentes. Y los pelitos tan cortos que se buscaban entre mis piernas tras la noche cuando las pocas horas reclamaban remediar la ausencia. Con las miradas que siguen viviendo gracias a esas intimidades silenciosas que cada uno de nosotros guardamos en algún cajón de la mesita de noche, o en los de la americana, cada vez que salimos de juerga. (el pluscuamperfecto)

En mis carnes comprobé queno tengo que dar la razón a los sabios sino a los mercenarios. Sí, yo a veces también he sido perfecta sin ser otra persona y me he escurrido entre los sapos húmedos sin desear besarles. Y le he pedido a Pinocho que mintiese para no olvidarle, 27 veces seguidas. (Lo macabro)